¿Es tan perverso el futuro que se nos avecina?, leemos a Anne Watts en ¡Créeme¡¡¡¡
¿Es tan perverso el futuro que
se nos avecina?, leemos a Anne Watts en ¡Créeme¡¡¡¡
“Sectores humildes de la población pidieron y
respaldaron medidas que solo beneficiaban realmente a los que más tenían.
Los más jóvenes asumieron como gesto de
rebeldía cuestionar la democracia, sin importarles cuál podía ser la
alternativa.
Sectores realmente marginados y
trabajadores de las clases baja y media se sintieron representados por
multimillonarios que interpretaban el papel de díscolos antisistema… cuando
ellos eran el corazón del sistema.
Todos hicieron suyo el discurso de que
el enemigo y la amenaza provenía del más desfavorecido, del diferente desvalido,
del que tenía aún menos que ellos. Ellos eran el problema porque les querían
robar sus migajas y no quienes acaparaban las riquezas y las incrementaban
gracias al trabajo y al sufrimiento del resto. Todos aceptaron obviar la
evidentes contradicciones e incoherencias, refugiándose en los sentimientos identitarios
de raza y de patria que, como distracción, les ofrecían sus líderes”[1].
Estos
párrafos se pueden leer en la página 304 de una novela publicada por la
Editorial Soldesol en 2024.
Recapacitando
lo que esas palabras describen, pudiera ser que estuviéramos leyendo la “editorial”
o las “cartas al director” de uno de los medios de comunicación impresos, ya
puede decirse que casi de otra época.
Peno
no, es una de las “reflexiones” que se encuentran en un capítulo texto que Anne
Watts (corregida por Carlos Hernández de Miguel) nos hace llegar desde el
futuro con ¡Créeme¡ No es una novela. Es vuestro futuro.
¿Qué
nos sugiere este título? Puede ser una invitación a leer otra obra de ciencia
ficción, pero, para ello, le faltarían efectos especiales; podría ser una
novela de terror, una novela negra o una novela erótica… pero no, faltan
elementos.
Posee
todo el aspecto de una novel distópica, que recuerda a 1984 (George Orwell) o
Un mundo feliz (Aldous Huxley) salvando las distancias, que describe una
sociedad deshumanizada –pese a la excusa de la igualdad existente y la búsqueda
del bienestar de todos los ciudadanos–, oprimida –aunque la libertad parece ser
la bandera de sus gobernantes– y controlada –con la implantación de chips– por
unos gobernantes desconocidos.
Con
independencia del género en el que se quiera encuadrar estamos ante un relato
inquietante que nos habla del control de los medios de comunicación, del
control que los gobernantes imponen a los ciudadanos con la excusa de que se
hace para su protección, de la manipulación de la información que circula por
las redes sociales y de la amenaza que supone la pérdida de un pensamiento
crítico que haga discernir la realidad diferenciándola de la ficción.
Pero
aun quedan los “sentineleses”, los opositores al régimen impuesto en La
Comunidad, la resistencia al implante cerebral obligatorio, los que no aceptan
que sobre ellos se imponga el control total.
[1] Anne Watts
(Hernández de Miguel, C.) 2024. ¡Créeme¡
No es una novela. Es vuestro futuro. Editorial Soldesol. Almería, p 304

Gracias Palmi por difundir este libro de CRÉEME, según tus comentarios debe ser un relato inquietante sobre un futuro pésimo en una sociedad deshumanizada, manipulación de la información y la pérdida del pensamiento crítico
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras, María Antonia, efectivamente el calificativo es inquietante y más aun porque este tiene lugar como consecuencia de esa pérdida del pensamiento crítico.
EliminarUn saludo